Los expedientes se acumulan en las fiscalías especializadas. Los modus operandi cambian tan rápido que casi no hay tiempo para identificarlos y prevenirlos. Nada es casual. Esas son las consecuencias del notorio incremento de casos de estafas que se registran a lo largo y ancho de la provincia.

Víctimas, funcionarios judiciales y profesionales del derecho sostienen que las personas que se dedican a realizar estas maniobras tienen algunas particularidades que, para los especialistas, pueden servir para prevenir engaños. Entre otras, aparecen:

1- La ostentación, un recurso para captar desprevenidos

La mayoría de los estafadores tiene una costumbre: mostrarse en las redes sociales para contar cada una de las actividades que realizan diariamente y exhibir los logros que consiguen. Algunos creen que es un pecado, pero… “Eso forma parte de la maniobra que realizan. Presentarse con autos de alta gama, hacer viajes por los lugares más exóticos del mundo, dar charlas en vivo sobre algunas cuestiones de economía, organizar fiestas fastuosas con la presentación de figuras estelares y vivir en lujosas casas de countries no es casual, sino intencional. No sólo lo hacen para mostrar solvencia, sino también para que otros quieran imitarlos”, aseguró el abogado Alfredo Aydar.

Tucumán refuerza la prevención de estafas virtuales con una agenda de ciudadanía digital

En los últimos tiempos hubo varios ejemplos. Edgard Adhemar Bacchiani, líder de Adhemar Capital, que dejó a numerosos tucumanos afectados por una presunta estafa piramidal, fue señalado como el único hombre que transitó las calles de San Fernando del Valle de Catamarca en una Ferrari. El recientemente procesado José Matías Rollate tenía autos de alta gama y, para una fiesta de cumpleaños, contrató al cantante Pablo Lezcano para que brindara un recital.

CON UNA MÁQUINA POTENTE. Bacchini y su Ferrari.

Días atrás, la penalista Paula Morales Soria había advertido sobre esta situación. “El crecimiento de las estafas en los últimos años no puede explicarse sólo desde lo tecnológico o lo legal, sino también desde lo social. Vivimos en una época marcada por la inmediatez, la exposición constante y un modelo cada vez más consumista, en el que muchas veces se instala la idea de que hay que tener lo que el otro muestra. Esa presión social, sumada a contextos de vulnerabilidad económica, genera en algunos casos una ruptura de límites, donde se termina justificando el hacer lo que sea para alcanzar ese estándar”, opinó.

2- Jóvenes ambiciosos y de imagen impecable

Los investigadores se sorprenden cada vez más con las edades de los denunciados. En la mayoría de los casos analizados, tienen entre 25 y 50 años. Algunos lograron un título universitario; otros, no. “Estudian tanto los movimientos que parecen magísteres o, al menos, licenciados en economía. Pero en cuestiones de marketing y de convencimiento, la verdad es que son realmente expertos”, indicó una fuente judicial.

Penas más duras o mayor tarea de prevención ante las estafas: se abre una polémica

“Cuentan con una capacidad discursiva tan fuerte que convencen al más incrédulo. Cuando se habla con ellos o se escucha su declaración, intentan hacernos creer que son una especie de San Expedito, pero las pruebas anulan todas esas estrategias”, añadió.

Otra de las cuestiones que surgieron en las últimas investigaciones es que son expertos en transacciones financieras poco conocidas o en el manejo de múltiples billeteras virtuales que existen en todo el mundo. Para los especialistas, esto no es casual: es una de las formas que utilizan para ocultar fondos obtenidos de manera ilegal, una metodología que suele dificultar las investigaciones. “En materia tecnológica, ellos andan en un auto de Fórmula 1; los pesquisas, en un Fiat Uno a gas”, sostuvo un profesional.

Las fuentes consultadas coincidieron en señalar que también tienen otras características: usan ropa exclusiva, peinados modernos y perfumes importados. “Hacen culto a la imagen para generar confianza”, sostuvo Aydar.

3- La crisis económica, el escenario ideal

“El incremento de las estafas no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una ‘tormenta perfecta’ donde convergen factores económicos, tecnológicos y sociológicos. La crisis económica y la inflación en Argentina actúan como catalizadores y hay un aprovechamiento de ese escenario”, sostuvo días atrás el abogado penalista Ernesto García Biagosch.

Por las investigaciones que se abrieron en los últimos tiempos, quedó al descubierto que los estafadores analizan detenidamente el mercado para desplegar un modus operandi. Hasta hace poco, las operaciones con criptomonedas estuvieron a la cabeza del ranking de las maniobras. Después aparecieron los casos de engaños cometidos en la compra y venta de automotores y motocicletas, en un mercado al que durante mucho tiempo no era fácil acceder. Lo mismo sucedió con las operaciones con dólares.

SITUACIÓN. El hallazgo de dólares falsos abrió una pesquisa por estafa piramidal

En Tucumán, donde el azúcar mueve buena parte de la economía, también aparecieron maniobras de este tipo. Justamente, en el Ministerio Público Fiscal se investigan al menos dos causas en las que las transacciones de este producto son el eje de las maniobras investigadas. En uno está implicado un intermediario y, en el otro, un abogado. En los próximos días habría novedades en ambos casos.

“Son como estafas piramidales porque captan capitales para supuestas grandes compras a cambio de importantes ganancias. Pero después, al no poder hacer frente a las obligaciones, se declaran en quiebra o directamente no pagan”, sostuvo la abogada Candelaria Hernández, que participa en ambos procesos como representante de las víctimas.

ESTAFAS. Se investigan al menos dos causas en la venta de azúcar

4- La vergüenza, un obstáculo para denunciar

Los embaucadores siempre recurren a la misma estrategia para engañar a la gente. Ofrecen ganancias millonarias en poco tiempo con sólo depositar una suma de dinero. Por ejemplo, en el caso de las inversiones, pagan entre un cinco y un 10% más que en la plaza financiera. O, en el caso de la compra de bienes, venden o pagan entre un 15 y un 20% más que en el mercado.

Los investigadores detectaron además otro patrón: las primeras víctimas suelen ser personas conocidas -amigos o familiares- de los embaucadores, es decir, personas de confianza para poner en marcha el esquema, que luego se va extendiendo mediante el boca a boca.

Los investigadores no se cansan de repetir que los ciudadanos deben tener en cuenta un viejo refrán para no ser engañados: “cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”.

La comisario Yolanda Álvarez dirige desde hace años Delitos Telemáticos, una de las divisiones de la fuerza que más creció en los últimos tiempos. “Hay un importante índice de personas que prefieren no hacer denuncias por diferentes motivos. Sin embargo, es fundamental que las realicen para evitar que haya más víctimas”, aseguró la funcionaria.

En Tribunales hay una teoría cuasi matemática: el procesamiento y detención de un estafador genera un incremento de denuncias en contra de esas personas. “Eso pasa siempre. Por vergüenza o por pensar que nunca se les hará nada, muchos deciden no hacer una presentación por su caso”, sostuvo el abogado Javier Lobo Aragón.

El profesional aclaró que también influye el vínculo de cercanía entre el engañado y el acusado. “A veces no lo quieren denunciar porque confían en que les devolverán el dinero. Otros, porque, por esa relación, creen que no tienen la documentación necesaria para hacer un reclamo legal”, sostuvo Lobo Aragón.

El penalista José María Molina sostuvo que no se puede descartar nada como prueba. “No es necesario tener un recibo oficial para utilizarlo como evidencia. Un mensaje de WhatsApp o una copia de una transferencia pueden ser presentados para demostrar la maniobra”, explicó.

La informalidad de la economía es otra de las herramientas que utilizan los delincuentes que se dedican a estafar. No se trata de dinero proveniente de una actividad ilícita, sino de capitales no declarados; por ejemplo, los obtenidos tras la venta de una casa. “Hay mecanismos que permiten blanquear ese capital ante los organismos competentes, pagando una multa. Siempre será menor que perderlo todo”, dijo el penalista Alfredo Aydar.

5- Las dificultades para investigar las estafas

Las causas de estafas son complejas. Para encontrar evidencias, no basta sólo con presentar una denuncia y aportar pruebas. Estas deben analizarse y complementarse con nuevas evidencias. Esa tarea demanda mucho tiempo, más aún si se tiene en cuenta que cada vez son más los mecanismos utilizados por los embaucadores. Muchos de ellos, por citar apenas un ejemplo, recurren a billeteras virtuales y plataformas del extranjero.

EN YERBA BUENA. Buscaron dinero enterrado en una causa de estafa.

En las fiscalías especializadas sostienen que investigar estos casos es como armar un rompecabezas cuyas piezas están dispersas en distintos domicilios. Pero, para acceder a cada uno de ellos, deben obtener autorización judicial. Por ejemplo, necesitan el aval de un juez para levantar el secreto bancario del investigado o enviar oficios al exterior con el fin de conseguir información sobre cuentas. Luego sigue la identificación de bienes de los sospechosos, un proceso que también requiere diligencias. Todo eso lleva tiempo. Mucho tiempo.

“Es muy importante que se dote de más tecnología a las personas que investigan estos casos, más aún si se tiene en cuenta que este es uno de los ilícitos que más creció en los últimos tiempos”, sostuvo el abogado Javier Lobo Aragón (h).

“Si bien en Tucumán se trabaja muy bien en este tipo de investigaciones, es fundamental que el personal reciba capacitación permanente sobre nuevas modalidades y cuente con más herramientas. Así, los resultados serán mucho más satisfactorios y las pesquisas podrán acelerarse”, finalizó.